Google introduce verificación con vídeo selfie: ¿una amenaza para tu privacidad?

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Google y la verificación mediante vídeo selfie

Google ha comenzado a implementar una nueva opción de verificación para la recuperación de cuentas, que consiste en grabar un vídeo selfie de la cara del usuario. Esta alternativa se ofrece como solución para aquellos que han perdido su teléfono o han olvidado su contraseña. Durante el proceso de configuración, el usuario graba un breve vídeo que posteriormente se utilizará para confirmar su identidad en caso de necesitar recuperar el acceso a su cuenta.

Aunque a simple vista esta función parece facilitar la vida de los usuarios, en realidad suscita importantes preguntas sobre seguridad y privacidad. La propuesta también genera inquietudes sobre el uso de deepfakes y el almacenamiento de datos biométricos sensibles que podrían ser objeto de ataques si se ven comprometidos.

Funcionamiento de la verificación

Para utilizar esta característica, el usuario debe acceder a su cuenta de Google, dirigirse a la sección de Seguridad y acceso y elegir la opción de vídeo selfie. A través de un proceso guiado, podrá grabar un vídeo en el que muestre su rostro y realice ciertos movimientos básicos. Google almacenará este vídeo de inscripción y lo comparará con vídeos adicionales que el usuario envíe durante el inicio de sesión o la recuperación de la cuenta.

A pesar de que Google garantiza que los vídeos se almacenan de forma segura y están encriptados, el simple hecho de que existan plantea un riesgo a largo plazo en términos de privacidad. La firma asegura que los datos no se compartirán con terceros y que se puede optar por no permitir su uso en la mejora de los sistemas de verificación. Sin embargo, estas promesas podrían cambiar con el tiempo.

Problemas de seguridad

Si bien cada rostro es único, los sistemas de reconocimiento facial no comparan fotos directamente. Los algoritmos de reconocimiento facial de alta calidad pueden alcanzar una precisión superior al 99% en condiciones controladas, según el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE. UU. No obstante, esto aún implica la posibilidad de falsos positivos y negativos, especialmente cuando las condiciones de iluminación, calidad de la cámara o el ángulo cambian.

Los sistemas deben adaptarse a los cambios normales en la apariencia a lo largo del tiempo, lo que convierte a la verificación mediante el rostro en un método de alta vulnerabilidad. Investigaciones recientes han demostrado que los deepfakes pueden engañar a ciertos sistemas de verificación facial, con tasas de éxito superiores al 78% en pruebas controladas. Esto pone de relieve la rápida evolución de esta tecnología y su potencial para ser utilizada de manera malintencionada.

Privacidad en riesgo

La recopilación de datos biométricos por parte de Google supone un serio riesgo de privacidad. A pesar de que la compañía afirma ofrecer medidas de protección, como la encriptación y la posibilidad de eliminar los vídeos, la mera existencia de estos datos es preocupante. La política de privacidad de Google puede cambiar, y lo que hoy se considera seguro podría ser utilizado en el futuro para otros fines, como la detección de fraudes o la mejora de los métodos de verificación.

Recomendaciones para los usuarios

Ante la posibilidad de activar la verificación por vídeo selfie, se recomienda a los usuarios que no habiliten esta opción. Si ya se ha utilizado, lo más prudente es eliminar el vídeo desde la configuración de seguridad de la cuenta. Es preferible optar por métodos más seguros que mantengan el control en manos del usuario, como el uso de un gestor de contraseñas y la activación de la verificación en dos pasos mediante claves de seguridad físicas o passkeys.

Además, se sugiere mantener los códigos de respaldo almacenados de forma segura y revisar periódicamente la dirección de correo electrónico y el número de teléfono asociados a la cuenta, eliminando aquellos que ya no se controlan. Estas medidas, aunque menos llamativas que la verificación facial, son más seguras y menos susceptibles a los ataques de deepfakes y a la caza de datos biométricos.

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