Identidades no humanas: riesgos y ataques en ciberseguridad
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Introducción
Las identidades no humanas, como bots y herramientas automatizadas, están transformando el panorama de la ciberseguridad. Aunque ofrecen beneficios significativos en términos de eficiencia, también presentan graves riesgos que pueden ser explotados por actores maliciosos.
Vulnerabilidades Críticas
Recientemente, la CISA ha alertado sobre una vulnerabilidad crítica en SolarWinds que permite la ejecución remota de código (RCE). Esta falla ha sido explotada en ataques dirigidos, lo que subraya la importancia de mantener actualizados los sistemas y software para prevenir brechas de seguridad. Además, hackers rusos han aprovechado un error en Microsoft Office que fue corregido, demostrando la rapidez con la que pueden adaptarse a nuevas vulnerabilidades.
Ataques Coordinados
Grupos de ciberespionaje, como el nuevo Amaranth Dragon, han comenzado a utilizar fallos en herramientas populares como WinRAR para lanzar ataques sofisticados. Esto revela un cambio en la estrategia de los atacantes, quienes buscan aprovechar herramientas ampliamente utilizadas para infiltrarse en sistemas críticos.
Uso de Herramientas de Seguridad
Por otro lado, la reciente implementación de Sysmon nativo en Windows 11 por parte de Microsoft ofrece nuevas capacidades de monitoreo. Esta herramienta permite a los administradores de sistemas obtener información detallada sobre las actividades en sus redes, lo que puede ayudar a mitigar los riesgos asociados con las identidades no humanas.
El Reto de la Automatización
El uso de controladores de kernel firmados provenientes de software forense en herramientas de detección y respuesta a incidentes (EDR) plantea un dilema. Aunque estas herramientas son efectivas para identificar amenazas, su integración puede ser comprometida si los atacantes logran infiltrarse en el proceso.
Conclusión
La doble amenaza de las identidades no humanas en el ámbito de la ciberseguridad es indiscutible. La combinación de vulnerabilidades, ataques automatizados y la utilización de tecnología avanzada requiere un enfoque proactivo para la defensa. Las organizaciones deben estar preparadas para adaptarse y responder rápidamente a estos desafíos, garantizando así la seguridad de sus infraestructuras digitales.