La urgencia de un enfoque multi-capa en la detección de ciberamenazas

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La evolución de las ciberamenazas

En el ámbito de la ciberseguridad, el ciclo de defensa y ataque ha cambiado significativamente. Durante años, las mejoras en las defensas han sido contrarrestadas por los atacantes, pero hoy en día, los atacantes equipados con inteligencia artificial (IA) superan a las defensas tradicionales. Según el CrowdStrike Global Threat Report, aproximadamente el 79% de los ataques se realizan sin malware, utilizando técnicas como el robo de credenciales y el *DLL side-loading* para eludir la detección en el nivel del host.

Los informes recientes, como el de Verizon sobre investigaciones de violaciones de datos, indican que las vulnerabilidades en los perímetros han aumentado, con un 19% más de brechas en firewalls y puertas de enlace VPN. Una vez que un adversario obtiene acceso, la propagación puede ocurrir en cuestión de segundos. Modelos como Claude Mythos han intensificado la presión operativa, permitiendo a los atacantes descubrir y explotar rápidamente vulnerabilidades desconocidas, reduciendo casi a cero el tiempo entre el descubrimiento inicial y la completa toma de control.

La necesidad de detección multi-capa

Las prácticas de seguridad deben evolucionar para priorizar la contención rápida y el análisis del comportamiento post-compromiso. En este contexto, las detecciones multi-capa son esenciales, extendiendo la defensa más allá del endpoint. Sin embargo, su efectividad depende en gran medida de la calidad de los datos subyacentes.

Fortaleciendo la detección con evidencia de red

Las plataformas de endpoint, identidad y nube ofrecen perspectivas valiosas sobre la seguridad corporativa. Las herramientas de host rastrean procesos en memoria, las soluciones de identidad monitorizan credenciales, y los entornos de nube registran cambios en la configuración. Sin embargo, cada sistema opera de forma aislada, lo que genera brechas en la visibilidad que los atacantes pueden explotar. Esto permite que un atacante comprometa una estación de trabajo, ocultando el robo de credenciales entre sistemas de endpoint e identidad, se desplace lateralmente hacia la infraestructura de nube y exfiltre datos sin que el SOC se percate de ello.

Por esta razón, es crucial contar con una telemetría unificada y correlacionada a través de estos dominios, lo que revela el panorama completo. La Detección y Respuesta de Red (NDR) valida, enriquece y conecta estas señales separadas utilizando datos de red. Este enfoque, al ser recopilado fuera de banda, mantiene la integridad de los datos incluso si los agentes locales dejan de funcionar o si los atacantes desactivan las herramientas en los endpoints.

Construyendo confianza en las decisiones

La mayoría de las organizaciones ya cuentan con algún tipo de visibilidad de red, como sistemas de detección de intrusiones (IDS) o registros básicos de NetFlow. Sin embargo, estas herramientas tradicionales operan de manera aislada y no logran ofrecer la rapidez que los analistas requieren ante ataques modernos. NDR reemplaza estas herramientas fragmentadas, consolidando firmas, análisis de paquetes y registros de flujo en un único flujo de trabajo que simplifica la carga cognitiva de los analistas.

Las detecciones se dividen en varias capas: - Detección basada en firmas: Proporciona validación rápida para exploits documentados y detecta amenazas conocidas con alta precisión. - Detección de comportamiento: Identifica tácticas, técnicas y procedimientos (TTP) de los adversarios independientemente de archivos específicos. - Detección de anomalías: Señala variaciones estructurales en el tráfico de red, como un workstation que actúa como un escáner de puertos interno. - Modelos de ML supervisados: Excelentes para identificar patrones difíciles de captar mediante firmas, ampliando la cobertura a amenazas que evaden métodos de detección tradicionales. - IA avanzada: Integra alertas de diversas fuentes de telemetría, mapeando el comportamiento del atacante y reduciendo la confusión en la toma de decisiones.

Este enfoque integral permite a los analistas responder de manera más efectiva a las ciberamenazas, mejorando drásticamente la capacidad de detección y respuesta en un entorno de amenazas en constante evolución.

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