Alerta sobre sextorsión: los estafadores vuelven a amenazar con datos falsos

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Aumento de la sextorsión

Recientemente, ha crecido la circulación de correos de sextorsión en los que los estafadores aseguran haber grabado a las víctimas a través de sus cámaras web mientras consumían contenido pornográfico. Este tipo de estafa, que resulta fácil de automatizar y relativamente económica, sigue siendo utilizada por los cibercriminales debido a su efectividad.

El funcionamiento del fraude

Los mensajes inician con afirmaciones alarmantes como: "He conseguido acceso total a todos tus dispositivos", lo que debería levantar sospechas, ya que es improbable y vago. Los atacantes reales suelen proporcionar detalles específicos sobre el acceso, mientras que los estafadores generalizan para que cualquier persona pueda sentirse aludida.

En el cuerpo del mensaje, el estafador menciona haber adquirido acceso a una lista de cuentas de correo electrónico, una referencia distorsionada a los brokers de acceso inicial y mercados de credenciales donde se comercian contraseñas robadas. Sin embargo, en estos correos no se proporciona ninguna evidencia concreta, como contraseñas o direcciones IP.

Estrategias de miedo

El estafador también afirma haber instalado un "virus troyano" en los dispositivos de la víctima, aunque no proporciona un nombre específico de malware ni detalles técnicos reales. Este tipo de afirmaciones buscan intimidar a la víctima, aunque carecen de fundamento técnico y son simplemente una táctica de miedo.

Por otro lado, se hace mención a la supuesta capacidad de controlar dispositivos como cámaras y micrófonos. Nuevamente, este lenguaje técnico es engañoso y no refleja cómo funcionan realmente los productos de seguridad o el malware.

La falta de pruebas

Uno de los puntos más contradictorios en estos correos es la falta de pruebas tangibles. Si el estafador realmente tuviese material comprometedor, lo más lógico sería mostrar algún tipo de evidencia, como capturas de pantalla o vídeos. En su lugar, se limitan a amenazas vacías, como la posibilidad de compartir el contenido con contactos de la víctima.

Conclusión

Esta táctica de sextorsión utiliza la vergüenza y el miedo para presionar a las víctimas a que paguen. A pesar de las numerosas versiones de estos correos que han circulado a lo largo de los años, no se ha encontrado una sola que esté respaldada por la evidencia que los estafadores afirman tener. Es crucial que los usuarios se mantengan alerta y no caigan en este tipo de fraudes, recordando que la mejor defensa es la información y la precaución.

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