Preocupaciones crecientes sobre la privacidad en sistemas Flock

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Problemas de privacidad y supervisión en los sistemas Flock

Los sistemas de reconocimiento automático de matrículas (ALPR) de Flock están generando un creciente rechazo por los riesgos que suponen para la privacidad y las libertades civiles. A pesar de ser presentados como herramientas para la lucha contra el crimen, las crecientes evidencias indican que los problemas de responsabilidad asociados a Flock son difíciles de ignorar.

Según datos de ACLU.org, en Estados Unidos hay entre 80,000 y 100,000 cámaras Flock en diversas localizaciones, desde áreas urbanas hasta rurales, incluyendo carreteras y vecindarios. Sin embargo, la supervisión deficiente y el riesgo operativo que conllevan están generando una alarma creciente entre la población.

Uso indebido de la tecnología

Uno de los aspectos más preocupantes de esta tecnología es su potencial para el uso indebido. Straight Arrow News (SAN) informó sobre un nuevo caso de un oficial de policía acusado de abusar de las herramientas de vigilancia de Flock, sumándose a una lista creciente de incidentes en los que se han utilizado sistemas de lectura de matrículas para fines personales, como el acoso o el seguimiento de ex parejas.

Un análisis del Institute for Justice identificó al menos 22 casos en todo el país en los que oficiales habrían abusado de los ALPR para mantener control sobre sus intereses románticos, la mayoría de los cuales ocurrieron desde 2024. Este problema se ve exacerbado por la facilidad con la que los datos pueden divulgarse una vez que ingresan al sistema.

Compartición no autorizada de datos

Este año, se reveló que Mountain View desactivó sus cámaras Flock tras descubrir que la empresa había compartido datos de matrículas con cientos de agencias, incluidas entidades federales, sin el consentimiento de la ciudad. Además, algunas funciones de búsqueda se activaron sin la intención o conocimiento del municipio. Esta compartición no autorizada convierte una herramienta de vigilancia local en una red de intercambio de datos con una visibilidad pública mucho más débil de lo que los residentes podrían esperar.

Problemas de precisión

La precisión de los sistemas Flock también ha sido cuestionada. El LAPD permitió que su contrato piloto con Flock expirara tras un auditoría que reveló que 161 vehículos fueron falsamente marcados como robados en un período de dos meses. El informe concluyó que el 32.3% de las alertas revisadas eran inexactas. Tal falta de precisión puede provocar paradas innecesarias, detenciones y confrontaciones evitables con la policía.

Como indicó el auditor del departamento: "Cuando una matrícula coincide con un vehículo de interés en una lista de alerta, aparece una señal en el Ordenador Digital Móvil del vehículo policial. A menudo, los oficiales se aproximan con extrema precaución o realizan una parada de 'alto riesgo', lo que implica llamar a refuerzos y ordenar al sospechoso que salga de su vehículo".

Una creciente reacción institucional

La crítica hacia Flock ya no proviene solo de defensores de la privacidad y académicos. Algunas agencias están comenzando a actuar en respuesta a estas preocupaciones, ya sea terminando contratos, desactivando redes de cámaras o pausando renovaciones hasta que se mejoren las normas de privacidad y supervisión. Flock sigue siendo comercializado como una herramienta de seguridad pública, pero informes recientes indican que su impacto real está cada vez más definido por las preocupaciones sobre la privacidad, la supervisión débil y el creciente escepticismo institucional.

La retirada de la propia aplicación de la ley sugiere que el debate ha evolucionado más allá de las críticas de los defensores de la privacidad, marcando un cambio significativo en la percepción pública de estas tecnologías.

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